Hace muchos años; antes de los timbres eléctricos y los porteros electrónicos, esta era la forma de llamar a una puerta, con una aldaba. Afortunadamente, por el centro aún es posible ver maravillas como esta. Preciosa, bien conservada y limpia. Una auténtica rareza, en el Nº 10 de la calle Conde de Montornés.
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